
Gestionar el agua para el consumo familiar siempre ha constituido una de las tareas principales de las mujeres a nivel mundial. En esta situación de la pandemia del COVID-19, el agua juega un papel fundamental. En el año 2000, en Guatemala, el tonel de agua puesto en la entrada de la casa, costaba Q5.00 (Cinco quetzales) hoy, en el 2020 el mismo tonel tiene un costo hasta de Q13.00, el llenado de una pila cuesta Q8.00 y una cubeta Q2.00. Cuando se escuchan las recomendaciones de lavarse las manos todas las veces posible durante un día.
Esto, porque el agua, es uno de los elementos que salva la vida humana, pero traducido a usos diarios una persona se lava las manos 18 veces en un día, esto representa 320 litros de agua. Las mujeres que tienen un mínimo de 2 hijos más 3 adultos, esto representa 1,600 litros por día Esta es una de las recomendaciones más difíciles de cumplir, pues este lavado se recomienda hacerlo con jabón durante 20 segundos.
La higiene es una de las medidas de mayor importancia para las personas de cualquier edad, considerar que lavarse las manos, parece la acción más fácil ante la familia pero no es así. Las mujeres se ven comprometidas ante el abastecimiento del agua que desde luego debe ser potable y si no lo fuera las mujeres se ven ante otra limitante, tener algún combustible como: leña, gas corriente o kerosina, gas propano o energía eléctrica, para hervirla.
Las autoridades de salud, hablan con mucha propiedad sobre este tema, sin considerar que la mayor parte de la población no cuenta con estos servicios y que en particular la responsabilidad recae en las mujeres. Más adelante reflexionaremos sobre los servicios para los cuales se requiere el agua: agua para el bañarse, agua para limpiar el sanitario, agua para lavar la ropa, agua para cocinar, agua para lavar los trastos y otras.