Ambiente/Cambio Climático

Atlántico registra una inusual calma ciclónica mientras el mundo enfrenta sequías e inundaciones

La temporada de huracanes del Atlántico de 2026 alcanzó el 21 de septiembre sin que se formara un huracán, una situación que no se registraba desde hace 60 años, según información difundida por The Weather Channel. El seguimiento satelital de estos fenómenos comenzó en 1966.

Esta inusual calma se relaciona, entre otros factores atmosféricos, con la presencia de un fenómeno de El Niño muy fuerte, capaz de alterar los patrones de viento y dificultar la formación y fortalecimiento de huracanes en el Atlántico.

Sin embargo, la ausencia de huracanes durante este periodo no significa que el planeta esté libre de los efectos de la variabilidad y el cambio climático. Mientras algunas regiones padecen sequías prolongadas, escasez de agua y pérdidas agrícolas, otras enfrentan lluvias intensas, desbordamientos de ríos e inundaciones que afectan comunidades enteras.

Estos contrastes muestran un ciclo del agua cada vez más irregular: en algunos lugares llueve menos de lo necesario y, en otros, grandes cantidades de agua caen en periodos muy cortos. Las consecuencias alcanzan la producción de alimentos, la disponibilidad de agua, la salud, los ecosistemas y la economía de las poblaciones más vulnerables.

Los especialistas recuerdan que la temporada ciclónica del Atlántico finaliza oficialmente el 30 de noviembre, por lo que esta calma no debe interpretarse como ausencia de riesgo. La vigilancia y la preparación continúan siendo fundamentales ante fenómenos meteorológicos que pueden formarse y fortalecerse rápidamente.

El comportamiento del clima vuelve a colocar sobre la mesa la necesidad de proteger los bosques, cuidar las fuentes de agua, fortalecer los sistemas de alerta temprana y preparar a las comunidades para enfrentar tanto las sequías como las inundaciones.

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