
Una distracción al volante puede terminar en una emergencia, una hospitalización o secuelas que afectan a toda una familia. La atención de los accidentes viales también representa un desafío para los servicios de emergencia y traumatología del Seguro Social.
Un mensaje en el celular, el exceso de velocidad o conducir con sueño pueden parecer decisiones pequeñas. En la carretera, sin embargo, bastan unos segundos para provocar un accidente con consecuencias que duran mucho más que el trayecto.
El Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) advierte que los percances viales figuran entre las causas de ingreso a sus servicios de emergencia y traumatología. Las personas lesionadas pueden requerir atención inmediata, hospitalización, tratamientos especializados y rehabilitación. Algunas enfrentan secuelas que limitan su movilidad, interrumpen su actividad laboral y transforman la vida cotidiana de sus familias.
Cada accidente que llega al Seguro Social pone en marcha una atención que puede involucrar a distintos equipos de salud y prolongarse durante la recuperación del paciente. Por eso, la prevención también es una forma de proteger la salud y el bienestar de quienes dependen de estos servicios.

Entre los riesgos que deben evitarse están usar el teléfono mientras se conduce, manejar a velocidad inadecuada, no mantener la distancia de seguridad e ignorar semáforos y señales de tránsito. El cansancio y el consumo de alcohol también afectan los reflejos, la coordinación y la capacidad para tomar decisiones.
La prudencia en la vía es una responsabilidad compartida. Respetar las señales, usar casco y cinturón de seguridad, descansar antes de conducir y mantener la atención en el camino puede evitar lesiones graves y salvar vidas.
El IGSS hace un llamado a conducir con responsabilidad y cortesía. Detrás de cada viaje hay personas que esperan el regreso de sus seres queridos: llegar con bien también depende de las decisiones que tomamos al volante o al manubrio.