Ambiente/Los Expertos

La famosa paradoja

La ciencia ha confirmado ya que hay millones de planetas en nuestra galaxia, muchos de esos probablemente no tendrán vida y giran como lo hacen Júpiter y Saturno alrededor de otras estrellas, pero existe un gran número de planetas de menor tamaño, parecidos a la Tierra, que tienen atmósfera y podrían tener condiciones para que se dé la vida.  Por otra parte, leemos en los diarios que la gente habla de visitantes venidos del cielo, ya sea en épocas del pasado o actualmente, como los objetos no identificados que han desafiado a los pilotos de la Marina de los Estados Unidos. 

Esto no es nuevo, en un momento de 1950, poco después del sonado caso de un supuesto ovni caído en Roswell, Nuevo México, en Estados Unidos, el físico Enrico Fermi, preguntó a sus colegas “¿En dónde está todo el mundo?”, refiriéndose a, si fuera cierto que existen seres inteligentes allá afuera, ¿dónde están? ¿De dónde vienen? ¿Por qué no los vemos?  Y esta pregunta se conoce como la Paradoja de Fermi hasta la actualidad.

Es una idea contradictoria, porque mientras miles de personas claman haber visto a estos visitantes, no tienen ninguna confirmación del lugar de donde vienen o dónde están. Algunos han tratado de explicar esta paradoja diciendo que si hay seres afuera que nos visitan o nos monitorean, son tan avanzados que nos ven como hormigas y no les interesa estar en comunicación con nosotros.

Yo puse a prueba este argumento en una boda al aire libre. Después que los novios se casaron, caminando en los alrededores descubrí un hormiguero, y me quedé viéndolo fijamente. Observé como las hormigas tienen un instinto que las hace construir cosas, laberintos, pasadizos, cámaras.  Observé como traían y llevaban hojitas, pedacitos de grama secos, iban y venían.  Pero nunca se me ocurrió tratar de comunicarme con ellas.  ¿Para qué?  Nuestras diferencias son tan grandes que en primer lugar el lenguaje sería un problema. Ni siquiera estoy seguro de que me pudieran ver bien. 

Ciertamente hay gente que se dedica a la Mirmecología, que es el estudio de las hormigas, pero tampoco tratan de comunicarse con ellas. Sencillamente las observan, las monitorean.  Entienden sus jerarquías. Pero hasta allí.  Si acaso las hormigas pueden enseñarme algo, no tengo necesidad de comunicarme con ellas. Sencillamente observándolas lo puedo aprender.  Aunque no me gusta, quizá ésta sea una explicación para la paradoja de Fermi.

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