Ambiente/Sostenibilidad

Guatemala reforzó alianzas para proteger al jaguar y restaurar su hábitat

Guatemala cerró noviembre con un impulso renovado a la conservación del jaguar, luego de que instituciones públicas, organizaciones ambientales y aliados internacionales coordinaron nuevas acciones para proteger al mayor felino de América.

Las iniciativas coincidieron con la conmemoración del Día Internacional del Jaguar, una fecha que distintos países aprovecharon para visibilizar las amenazas que enfrenta la especie y la urgencia de proteger los bosques donde habita.

En el país, autoridades y organizaciones destacaron que el jaguar seguía dependiendo de grandes extensiones de bosque continuo, especialmente en la Reserva de la Biosfera Maya, donde se registró una de las poblaciones mejor conservadas de Mesoamérica.

Sin embargo, se advirtió que la presión humana, la pérdida de cobertura forestal y la disminución de presas naturales seguían afectando su estabilidad, lo que motivó un trabajo más coordinado entre gobierno y sociedad civil.

Los datos actualizados mostraron que, aunque la especie aún estaba distribuida en más de la mitad del territorio nacional, solo una parte de esa área contaba con protección efectiva.

Este escenario llevó a reforzar acciones como el monitoreo científico con cámaras trampa, la restauración de zonas degradadas, patrullajes comunitarios y la implementación de prácticas productivas que redujeron los conflictos entre ganadería y fauna silvestre.

Organizaciones como CONAP, WCS, Panthera, CECON, FUNDAECO y Defensores de la Naturaleza unieron esfuerzos para fortalecer la conectividad ecológica desde Petén hasta Izabal y Alta Verapaz.

En estas regiones se avanzó en la identificación de corredores biológicos, la rehabilitación de áreas críticas y el registro de felinos que antes no aparecían en los mapas de distribución.

Uno de los logros más destacados fue la confirmación de la presencia de jaguares en zonas donde la especie había sido considerada escasa, gracias a programas de fototrampeo y sistemas de reporte comunitario.

Además, se promovieron estrategias de sensibilización que involucraron a escuelas, cooperativas y autoridades locales para reducir riesgos como incendios forestales, cacería ilegal y fragmentación del bosque.

Los equipos también trabajaron en investigación genética, análisis de paisaje y evaluación de amenazas emergentes, como la expansión agrícola no planificada.

Estos estudios permitieron orientar mejor las decisiones de manejo y reforzar medidas de protección en áreas donde el jaguar se veía presionado a desplazarse hacia asentamientos humanos.

Al cierre del mes, las instituciones participantes destacaron que la conservación del jaguar seguía siendo un esfuerzo compartido y de largo plazo.

Subrayaron que mantener bosques sanos no solo beneficiaba a la especie, sino también a las comunidades que dependen de los servicios ecosistémicos, el agua y la resiliencia climática.Con estas alianzas fortalecidas, Guatemala avanzó en la defensa de uno de sus símbolos naturales más importantes.

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