
Suecia alcanza un hito histórico en salud y sostenibilidad al convertirse en el primer país libre de humo del mundo, gracias a políticas científicas, innovación y estrategias de reducción de daños.
Suecia se convierte en el primer país libre de humo del mundo, demostrando que la innovación y la ciencia pueden salvar vidas sin recurrir a la prohibición. Un modelo sostenible para la salud pública global.
Suecia ha alcanzado un hito histórico en salud pública y sostenibilidad social, al convertirse en el primer país libre de humo del mundo, con una tasa de fumadores adultos inferior al 5 %. Este logro se alcanzó 15 años antes del objetivo de la Unión Europea para 2040, consolidando al país nórdico como referente global en innovación sanitaria y políticas basadas en evidencia.
El movimiento Smoke Free Sweden celebró este avance como una victoria de la ciencia y la salud sostenible, demostrando que el cambio puede lograrse sin coerción ni estigmas. Según el Dr. Delon Human, líder del movimiento, el éxito sueco radica en “permitir que los fumadores adultos cambien hacia alternativas más seguras, como el snus, las bolsas de nicotina y los vapeadores”, un enfoque que ha salvado miles de vidas y reducido drásticamente los índices de cáncer.
Datos de la Agencia de Salud Pública de Suecia muestran que la tasa general de fumadores diarios cayó al 5,3 %, y entre los nacidos en el país ya es del 4,5 %. Con ello, Suecia cumple el estándar internacional que define a una nación “libre de humo”.
Los resultados son contundentes: la mortalidad por cáncer de pulmón entre hombres es 61 % menor que el promedio europeo, y la mortalidad general por cáncer es un tercio inferior.
Este modelo ha sido reconocido como una política de salud sostenible, al combinar ciencia, libertad individual y responsabilidad social. La estrategia sueca no solo mejora la salud de su población, sino que también reduce el impacto ambiental del tabaco tradicional, responsable de millones de colillas y emisiones tóxicas. Se estima que la transición a productos alternativos disminuye significativamente la huella ecológica del consumo de nicotina.
Sin embargo, el avance enfrenta amenazas. Propuestas de la Comisión Europea contemplan aumentar hasta un 700 % los impuestos a productos de nicotina más seguros, lo que, según el Dr. Human, “sería un ataque directo a uno de los modelos de reducción de daños más efectivos del mundo”. Desde Suecia, organizaciones y ciudadanos piden proteger un enfoque que ha probado su efectividad y sostenibilidad.
De cara a la Conferencia de la OMS (COP11) sobre control del tabaco, que se celebrará en Ginebra en noviembre, Smoke Free Sweden exhorta a los gobiernos a adoptar políticas basadas en evidencia científica y no en prohibiciones. “Los suecos son la prueba de que la innovación y la compasión salvan vidas”, afirmó Human, subrayando que el reto global ahora es preservar los logros alcanzados y replicar el modelo sueco en otras naciones.