
Roberto Vázquez, Director de Asuntos Corporativos de Kellogg Latinoamérica
El fundador de Kellogg, el señor W. K. Kellogg, creía firmemente que administrar un buen negocio era bueno para la sociedad. Esta promesa ha guiado a nuestra empresa durante más de un Siglo y nuestra promesa es, desde hace 117 años como ahora, crear mejores días para todos y un mundo bueno y justo.
Somos conscientes de que cada acción que realizamos tiene un efecto, por lo que desde el campo donde se cosechan los mejores granos de la tierra, las enormes cocinas donde elaboramos nuestros productos, y los empaques utilizados para entregar los alimentos Kellogg a quienes los prefieren alrededor del mundo, centramos nuestra atención en que ese impacto sea positivo para el medio ambiente, para nuestro planeta.
La gran herencia del señor Kellogg está más viva que nunca ahora que nuestro mundo enfrenta el enorme desafío de conservar sus recursos naturales, para el futuro de la civilización humana. Nuestro pensamiento está en lo Ambiental, lo Social y el Comportamiento responsable -ESG, así conocido en Inglés- involucrando por igual a nuestros miles de colaboradores de Latinoamérica, clientes, proveedores, aliados diversos y desde luego a millones de consumidores, en 5 acciones clave:
- Estar conectados con nuestra visión y propósito
- Poner a las personas como nuestra prioridad
- Abrazar la sostenibilidad como facilitador del crecimiento
- Aprovechar los avances en innovación
- Desarrollar y nutrir alianzas
En línea con nuestra estrategia y siguiendo con el legado de nuestro fundador, uno de los más destacados filántropos de todos los tiempos, además de un original visionario del bienestar, sabemos que tenemos desafíos importantes como: el cambio climático, el desperdicio de alimentos y el agotamiento de los recursos naturales. Es por eso, que trabajamos de manera integral para abordar los problemas de sostenibilidad a través de varias soluciones, incluidos el cuidado de los suelos, la protección de la biodiversidad, deforestación y mitigación de gases de efecto invernadero.
Por eso, tenemos ambiciosas metas que cumplir; ejemplo de ellas es lo relacionado con los empaques de nuestros alimentos, que hacia el año 2025 debe de:
- Reducir el uso de empaques en toda nuestra cartera de productos al disminuir el peso total del mismo, siempre que sea posible.
- Excluir ciertos artículos de plástico y materiales de embalaje. Esto incluye todos los artículos de servicio, pajitas y botellas de plástico y espuma de un solo uso en nuestras instalaciones globales; cubiertos de plástico de un solo uso de envases de alimentos; y exclusión de pajillas de plástico de un solo uso, agitadores, poliestireno y plásticos oxodegradables de los envases de alimentos.
- Rediseñar los envases para que sean reciclables o compostables.
Y ya contamos con importantes resultados. En Latinoamérica tenemos un avance del 87% en el objetivo de empaques reciclables, reutilizables o compostables, siendo una de las regiones más cercanas a alcanzar nuestra ambiciosa meta. Lo que nos hizo acreedores de ser mencionado en el Reporte “La nueva Economía de Plásticos” de la Fundación Ellen MacArthur en 2020, como una de las empresas con una de las huellas de envases de plástico más pequeñas entre compañías de alimentos de similar tamaño en el mundo.
Sabemos que todavía hay mucho por hacer, pero avanzamos en el camino correcto para contribuir cada vez más a la conservación de nuestro planeta, con la enorme pasión y gran compromiso de miles de colaboradores de Kellogg en Latinoamérica.