Ambiente/Desarrollo Sostenible

Ser trabajadora humanitaria, es servir a los demás con pasión y alegría”

La primera asignación de Wendy Estrada, monitora de campo del Programa Mundial de Alimentos en Guatemala, fue asistir las entregas de Transferencias Basadas en Efectivo durante la respuesta en emergencia por la pandemia en Huehuetenango. Ese departamento está ubicado en el occidente del país a 16 horas de camino desde su casa en Río Hondo, Zacapa “cuando vivo lejos de mi familia lo que me llena es servir y apoyar a las familias desfavorecidas. Cualquier adversidad o limitante que pueda pasar, es secundaria porque me gusta el trabajo que hago”, cuenta con una sonrisa y con la voz calmada mientras atiende la llamada antes de iniciar sus labores en campo.

En su experiencia en Huehuetenango conoció de cerca la diversidad cultural del país, confiesa que también descubrió las adversidades y situaciones precarias que enfrentan las personas, así como la importancia del trabajo humanitario para salvar y cambiar la vida de la población beneficiaria.

Wendy es ingeniera agrónoma y ambiental, pero una trabajadora humanitaria comprometida, incluso desde pequeña, porque cuando era niña le decía a su familia que quería tener un trabajo donde pudiera servir y ayudar a los demás con amor, con pasión y con alegría, “ahora mi familia sabe que mi sueño se está haciendo realidad, porque cuando estoy en las intervenciones me recuerdo de esas palabras que decía de pequeña, servir a los demás con pasión y alegría”.

Antes de integrarse al WFP, Wendy trabajó en el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación durante cinco años, tiempo durante el que también coordinó actividades con WFP como socia implementadora local; lo que le ayudó a conocer de cerca el trabajo que realizaba en el país.

En el 2020 también formó parte del equipo de emergencias que atendió a la población en las áreas afectadas por las tormentas Eta e Iota, en Morales, Izabal; otro departamento del país ubicado en el Noroeste del país.

Durante esa intervención las carreteras eran de difícil acceso, algunas estaban intransitables y la implementación para la asistencia alimentaria era un reto, “en las entregas fue impactante ver las largas filas de familias a la espera de la ración de comida, porque no tenían nada para subsistir, algunas estaban en los albergues, porque perdieron sus medios de vida, sus hogares estaban destruidos, fue una experiencia que me impactó y motivó a seguir trabajando”, concluye Wendy Estrada del WFP.

Alejandra Samayoa Ochoa

Asociada de Comunicación WFP

Publicado por Laura Barrera, epesista USAC

https://guatemala.un.org/index.php/es/140750-ser-trabajadora-humanitaria

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