Ambiente/Cambio Climático

Los otros damnificados de las depresiones tropicales

Por: Santiago Botón
Cobán, Alta Verapaz

Una gran cantidad de perros de todas las edades está agonizando lentamente en la aldea Santa Marta Salinas del municipio de Cobán, Alta Verapaz; una comunidad que fue abandonada por los habitantes porque fue alcanzada por un ramal que formó el río Chixoy durante el paso de las depresiones tropicales ETA e IOTA en el mes de noviembre del año 2020.

La referida comunidad estaba conformada por 77 familias. Aproximadamente el 50% de las casas fue arrastrada por las fuertes correntadas de un primer ramal del Chixoy y el resto de las viviendas quedaron destruidas, hundidas en la tierra, suspendidas a orillas de zanjones o anegadas por el lodo en una isla que no existía anteriormente relató el afectado Pablo Yat Coy.

Los perros, cuyos amos perdieron sus viviendas, deambulan débilmente por las calles agrietadas. Otro grupo está concentrado a orillas del río Chixoy, dando la impresión que están en una vigilia permanente, como si estuvieran esperando que bajara el caudal o que sus dueños se asomaran sobre las correntadas.

La mayoría de estos perros ha enflaquecido, muchos están perdiendo la vista, los ojos se les están secando o pudriendo y a otros se les ha inflamado el estómago. Solo unos cuantos han sobrevivido, aparentemente de lo que escarban entre el lodo o lo que encuentran entre matorrales y son quienes conservan un poco de fuerza para ladrar ante cualquier extraño, contó Elvin Coc Xi.

Mientras otros, permanecen entre las ruinas de las viviendas de sus amos; custodiando algún pedazo de mueble, alguna pertenencia que no fue arrastrada por la inundación. Entre ellos, se encuentra un perro que se acomodó en un canasto lleno de maíz, donde se halla en sueño profundo; su condición de salud está muy deteriorada y al escuchar el clic de la cámara hizo el esfuerzo de abrir un ojo por algunos segundos nada más. Todo indica que se acomodó en ese canasto para esperar el final de la vida.

Cuando entraba la noche los perros se juntaban para irrumpir el silencio con largas horas de aullido cuenta Mauricio Coc Xi. Los primeros días los aullidos fueron muy fuertes y poco a poco fueron perdiendo fuerza y aparentemente en estos días solo quedan al frente los perros que conservan parte de la vitalidad, según Coc Xi, uno de los guías, quien, a su vez, cuenta que cada familia de la comunidad tenía de tres a cinco perros.

Uno de los perros se encontró con su dueño que iba entre los guías. En ese momento dio la impresión como si hubiese tomado un plato de caldo; recobró sus fuerzas y empezó a mover la cola muy débilmente, mientras seguía a su amo entre las ruinas.

Para llegar a lo que quedó de la comunidad de Santa Marta Salinas, hay que caminar por más de un kilometro a pie entre la inundación que llega por debajo de la cintura; en algunas partes se han formado cascadas y correntadas. El perro sacó fuerzas inesperadas para cruzar la inundación, en algunos momentos estaba a punto de ser arrastrado por las cataratas; finalmente logró llegar a tierra firme junto a su dueño que se encuentra en un albergue temporal a varios kilómetros del lugar.  

Esté pendiente de la segunda parte de esta historia.

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