Madre Tierra

Ana Beatriz Tello

Ana Beatriz Tello El sentir de Gea

Este 22 de abril se celebra el Día Internacional de la Madre Tierra. Aunque la ocasión nos recuerda todo lo que la naturaleza nos da diariamente, es también un momento para tener presentes nuestros problemas ambientales.

Así como los seres humanos nunca dejamos de necesitar el cuidado materno; así, nunca dejamos de depender de la Madre Tierra. Durante toda nuestra vida, necesitamos aire puro, agua, tierra fértil e infinidad de otros dones y servicios ambientales que nos obsequia el planeta.

La Madre Tierra es generosa. Nos sustenta, nos protege. Es nuestro hogar, y como tal, es responsabilidad de todas y todos cuidarla para una mejor calidad de vida de quienes la habitamos.

Guatemala es un país que posee gran riqueza natural, aunque afronta graves problemas ambientales. Los datos son alarmantes, las causas de la degradación son diversas, el 95% de las fuentes de agua están contaminadas, los desechos sólidos son depositados sin ningún tratamiento proliferando los vertederos a cielo abierto, el uso indiscriminado de químicos y fertilizantes, la alarmante deforestación por la tala inmoderada de árboles con la consiguiente pérdida de la biodiversidad y la erosión de los suelos, entre otros.

No menos importante es el cambio climático, que ya los guatemaltecos lo empezamos a sentir con la variabilidad climática, fenómenos como el Niño y la Niña, provocando sequías, inundaciones, heladas y eventos ciclónicos extremos.

Hoy, Guatemala enfrenta un gran reto y es la adaptación forzosa y mitigación obligada al cambio climático, la gestión integrada de cuencas, el uso y manejo adecuado de la tierra, la emisión de leyes que no sean “casuísticas”, sino que respondan a verdaderas necesidades y no a intereses particulares.

Es necesario promover la participación de todos los habitantes en la gestión ambiental y también es fundamental la educación ambiental como un instrumento que permita formular soluciones que se pongan en práctica para frenar la degradación ambiental de nuestra casa.

Hoy aprovecho este espacio para pedirle perdón a nuestra Madre Tierra por el daño que le hemos causado y cierro con esta estrofa del Poema Madre Tierra, de Rosa María Reeder.

 “Madre tierra que especie tan cruel simulando complicidad inofensiva no saben de responsabilidad acostumbrados a no ver, ni oír no solo hoy, sino siempre aunque te ven moribunda”

 

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