
Se trata de una de las iniciativas de conservación más estratégicas de Mesoamérica, mediante un proceso de coordinación técnica e institucional que busca garantizar su sostenibilidad a largo plazo y su gestión trinacional con Belice y México.
Como parte de este esfuerzo, se llevó a cabo un Taller Estratégico Interno bajo el liderazgo del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) y el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN), orientado a dar seguimiento a los compromisos asumidos en el marco de la Declaración de Calakmul. El objetivo central fue avanzar en la validación de los instrumentos de gestión que permitirán una coordinación más efectiva entre los tres países que comparten este ecosistema clave.
Durante la jornada, autoridades y equipos técnicos revisaron documentos fundamentales como el Memorándum de Entendimiento Trinacional, así como los planes de acción e inversión que darán soporte financiero y operativo a las acciones de conservación, restauración y manejo sostenible del territorio. Estos instrumentos buscan fortalecer la gobernanza ambiental y asegurar que las decisiones se tomen de manera articulada y con visión regional.

El taller contó con la participación del viceministro de Recursos Naturales y Cambio Climático, Edwin Castellanos, y fue presidido por el secretario ejecutivo del CONAP, Igor De la Roca, quienes destacaron la importancia de alinear los esfuerzos institucionales para responder a los desafíos ambientales que enfrenta la región, como la pérdida de biodiversidad, la presión sobre los bosques y los efectos del cambio climático.
La Gran Selva Maya fue resaltada como el bioma de bosque tropical continuo más extenso al norte del Amazonas, un territorio estratégico no solo por su riqueza biológica y cultural, sino también por su papel en la regulación hídrica y la estabilidad climática de Centroamérica. En ese sentido, se subrayó que su conservación no es opcional, sino una condición indispensable para el bienestar de las comunidades y la resiliencia ambiental de la región.
Este proceso de coordinación interna contó además con el respaldo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y la participación de distintas direcciones del Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas (SIGAP), incluyendo Desarrollo, Cooperación Nacional e Internacional, Asuntos Técnicos y Educación para el Desarrollo, reafirmando el compromiso del país con una gestión ambiental integral, participativa y de alcance regional.