Ambiente/Salud

IGSS recomienda la lactancia materna como base para una infancia saludable y feliz


Más allá de alimentar, la lactancia materna construye un lazo emocional que perdura toda la vida y protege la salud física y mental del bebé y la madre.

La lactancia materna es mucho más que una fuente de nutrición: es un acto de amor profundo que impacta de forma directa en el bienestar físico, emocional y neurológico del recién nacido. Según la doctora Claudia Regina Calderón Blanco, ginecóloga y obstetra del Hospital de Escuintla, este proceso natural fortalece el vínculo afectivo entre madre e hijo, creando una base sólida para el desarrollo emocional del bebé.

“Durante la lactancia no solo se transfieren nutrientes esenciales, también se transmite afecto, consuelo y seguridad. Es una experiencia multisensorial que activa todos los sentidos del bebé y lo conecta profundamente con su madre”, explica la especialista. Este contacto constante y afectuoso genera la liberación de oxitocina, también conocida como la “hormona del amor”, tanto en la madre como en el bebé, promoviendo bienestar, calma y apego desde los primeros días de vida.

Desde el punto de vista nutricional, la leche materna es un alimento vivo y perfectamente diseñado para cada etapa del crecimiento del bebé. Su composición se adapta constantemente a las necesidades del niño, proporcionando proteínas, grasas, vitaminas, minerales y anticuerpos que lo protegen de enfermedades respiratorias, digestivas y otras infecciones comunes en la infancia.

Pero los beneficios van más allá de los primeros meses. Estudios científicos revelan que los niños amamantados desarrollan un mejor coeficiente intelectual, mayor rendimiento escolar y una menor incidencia de enfermedades como la obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión y ciertos tipos de cáncer infantil. Además, el entorno emocional seguro que se construye durante cada toma favorece el desarrollo de habilidades sociales, empatía y una regulación emocional saludable.

La madre también obtiene beneficios importantes. La lactancia reduce el riesgo de cáncer de mama y ovario, ayuda a recuperar el tamaño del útero tras el parto y contribuye a la pérdida de peso posparto. Más allá de lo físico, este acto diario de conexión refuerza la comprensión de las necesidades del bebé y fortalece el lazo afectivo con él.

El Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) promueve activamente la lactancia materna como una estrategia fundamental para mejorar la salud pública, el desarrollo infantil y el bienestar familiar. A través de campañas informativas, clínicas de apoyo y la habilitación de espacios seguros para amamantar, el IGSS reafirma su compromiso con las madres guatemaltecas y sus hijos.

La doctora Calderón también destaca la importancia de apoyar a las madres que, por razones médicas, psicológicas o sociales, no pueden amamantar. “El vínculo afectivo se puede fortalecer a través del contacto visual, las caricias, el lenguaje tierno y la presencia constante. Lo más importante es que el amor se exprese con el cuerpo, la mirada y la cercanía”.

En definitiva, promover la lactancia materna es apostar por una sociedad más humana, empática y saludable. En cada gota de leche hay más que nutrientes: hay historia, conexión, salud y esperanza.

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