Tras los pasos de Galileo

Por: Edgar Castro Bathen

Hace algunos años, en 1999 había en Argentina un programa de televisión llamado “Sorpresa y media”, que recibía propuestas para que le hicieran realidad el sueño a una persona que tenía sus méritos.  El proponente mandaba una carta al programa, planteando que le hicieran realidad el sueño a una tercera persona, pero no se podía proponer a sí mismo.

Así fue como Karina Luchetta escribió una carta al programa contando la pasión con que su profesor, Sebastián Musso, en ese entonces un adolescente, les enseñaba astronomía. Él les mostraba los movimientos de los planetas, el sistema solar, los eclipses, pero no sólo les enseñaba sino les contagiaba su pasión y su entusiasmo por el firmamento. Conocido era su gran admiración por Galileo, el emblemático astrónomo italiano que en 1609 dirigió el telescopio hacia el cielo y descubrió una serie de maravillas que revolucionaron la Astronomía.

El 11 de agosto de ese mismo año, 1999, ocurriría un eclipse total de sol, que atravesaría Europa y Sebastián quería ir a verlo. En forma increíble, la carta que Karina mandó al programa ganó entre 5,000 cartas que recibía el programa semanalmente y los patrocinadores le dieron el premio a Sebastián de hacer realidad su sueño de ir a Italia conocer los lugares donde vivió Galileo y de paso ir a observar el eclipse total de sol.  ¡Imagínese usted un premio así!  Es como ganarse el premio gordo de la lotería, ¡un premiazo! 

La cara de sorpresa de Sebastián, cuando le dan la noticia. Extraído del video de la productora.

Vale la pena mencionar que antes de escribir este artículo, había hablado muchas veces con Sebastián y jamás sacó el tema a colación. Nunca me contó que había conocido la casa de Galileo Galilei, su telescopio y la casa donde nació, los lugares donde hizo sus experimentos y la casa donde estuvo prisionero, con arresto domiciliario por sus ideas, hasta que murió.   Sebastián es una persona modesta, pero esta historia vale la pena contarla, y como él no lo hará lo hago yo.

Bueno, pues el viaje se dio, los productores llevaron a Sebastián y a su padre a Italia, donde durante 10 días visitaron la casa donde nació Galileo, la torre de Pisa donde lanzaba objetos para ver cuál caía primero, Florencia, el lugar donde se encuentra el telescopio, -que por cierto era muy modesto comparado con los que tienen los aficionados modernos-, la terraza de la casa de Galileo y el lugar donde murió.  Y yo me pregunto -¿Cómo de sentirá haber estado en donde el insigne astrónomo estuvo?  Especialmente si es tu ídolo y el astrónomo a quien más admiras.  No se puede explicar.

Sebastián haciendo como que mira por el telescopio de Galileo, en el Museo de Ciencia de Florencia. Créditos: Sebastián Musso

El eclipse fue otro tema.  La productora le dio a Sebastián a escoger entre viajar a Alemania a verlo total, o verlo parcial desde Italia, pero en un observatorio astronómico y en compañía de astrónomos italianos.  Sebastián prefirió verlo desde el Observatorio de Arcetri, junto a otros astrónomos, y lo vio en forma excelente. Luego se enteró que en Alemania había estado nublado, por lo que su elección fue buena.

Sebastián frente a la casa donde nació Galileo en Pisa. Créditos: Sebastián Musso.

Como todo llega a su fin, los 10 días terminaron y Sebastián regresó a Argentina. Ahora viene la mejor parte. Yo me preguntaba cómo influyó esto en su proceder, en su comportamiento. La productora presentó un show con los detalles del viaje y fue visto por millones de argentinos. Con esos premios, ese programa era uno de los de mejor rating en Argentina en aquel entonces. (Ver link https://www.youtube.com/watch?v=AShX083PJ68&t=9s ).  Cuenta Sebastián que después de que salió al aire el programa, mucha gente lo reconocía en la calle, le pedían autógrafos, lo saludaban, le hablaban y fue invitado a varias asociaciones de astronomía dentro y fuera del país para contar su historia.

Sebastián en la actualidad, dando una charla. Créditos: Sebastián Musso

Pero Sebastián no se dejó llevar por la fama y siguió siendo la persona humilde que era antes.  Cuenta su amigo Leo Málaga, a quien entrevisté para esta nota, que nunca dejó de ser el mismo, más allá de todo nunca dejó de ser quien es: una persona que da todo de sí mismo en sus enseñanzas de la Astronomía.

Actualmente Sebastián sigue su camino como divulgador, viaja mucho dentro y fuera de Argentina, visita colegios, grupos de astronomía, y algo muy especial: da lecciones de astronomía para personas ciegas.  Sebastián ha sido de los pioneros en este campo.  Hace poco pude estar en uno de sus cursos y quedé muy contento de saber que hay una metodología para que los no videntes comprendan las cosas del espacio.  

Sebastián es reconocido internacionalmente y ha sido ponente en las conferencias TEDx hablando sobre ese tema. Galileo se sentiría orgulloso de saber que alguien continuó su trabajo desde la lejana Argentina.

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