El Altiplano Occidental se prepara para enfrentar los efectos del cambio climático

Sobre una base científica se determinó la vulnerabilidad climática de los 114 municipios que conforman los departamentos de Quiché, Totonicapán, Quetzaltenango, San Marcos y Huehuetenango, según el Análisis de la Vulnerabilidad ante el cambio climático en el Altiplano occidental de Guatemala, presentado recientemente.

Fue el programa Clima, Naturaleza y Comunidades en Guatemala (CNCG) de USAID, liderado por Rainforesta Alliance, que presentó los resultados del estudio que se hizo por medio de The Nature Conservancy (TNC), para lo cual se montó un sistema de generación y difusión de información climática, que incluyó: instalación de cinco estaciones hidrometeorológicas interconectadas, que reportan parámetros climáticos en tiempo real.

Las estaciones se encargan de alimentar los Sistemas de Alerta Temprana (SAT) que previenen a productores, comunidades, autoridades y agencias de gobierno locales, sobre posibles eventos climáticos adversos. Esta información es difundida a través de mensajes de texto por telefonía movil y correo electrónico con un alcance de mas de 14 mil usuarios en el Altiplano Occidental. Al menos medio millón de personas recibieron información sobre el cambio climático en los idiomas locales a través de cuñas radiales y televisivas.

El programa apoyó a 10 municipalidades con altos índices de vulnerabilidad del Altiplano Occidental, para elaborar planes de adaptación al cambio climático. Estos identifican las actividades productivas y los sistemas naturales en que se desarrollan, así como los elementos a manejar para enfrentar los cambios del clima. En este proceso, se identificaron el agua, los bosques, la caficultura, la horticultura y la infraestructura productiva, como los recursos a proteger del frente al cambio climático.

CNCG planteó como estrategia general de adaptación al cambio climático, el manejo integral del paisaje con la cuenca, como la unidad de manejo para recuperar los bienes y servicios ambientales que hacen posibles las dinámicas socioeconómicas locales. Estas funciones y bienes del ecosistema son el agua, el suelo, los microclimas, la polinización, entre otros. En ésta lógica, se plantaron  más de mil hectáreas de nuevos bosques en áreas de recarga hídrica y alta pendiente para promover el manejo apropiado del suelo en las cuencas.

El programa promovió, mediante TNC, las medidas de adaptación en 10 sitios demostrativos, en municipios seleccionados; entre las prácticas implementadas se incluyó el uso de variedades resistentes, la, cosecha de agua de lluvia y el mini riego. Los sitios demostrativos benefician a unos mil pequeños productores de cultivos para el mercado nacional e internacional.

Con base en los aprendizajes TNC continuará trabajando  para mejorar la seguridad alimentaria y la adaptación al cambio climático en el Altiplano Occidental, la región más vulnerable del país.

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