16 de octubre: Día Mundial de la Alimentación

En los últimos 20 años, los programas de protección social se han extendido rápidamente en los países en desarrollo, llegando a 2 100 millones de personas

En los últimos 20 años, los programas de protección social se han extendido rápidamente en los países en desarrollo, llegando a 2 100 millones de personas.

Con el tema “Protección social y agricultura: romper el ciclo de la pobreza rural” se conmemora el Día Mundial de la Alimentación 2015. En 2013 los programas de protección lograron que hasta 150 millones de personas que viven en las zonas rurales escaparan de la pobreza extrema, sacándoles de un círculo vicioso de pobreza y hambre.

Cerca de mil millones de personas en los países en desarrollo viven en la pobreza extrema. El 78% de ellos viven en zonas rurales, donde la agricultura es la principal fuerza impulsora de la economía rural y, en algunos casos, de toda la actividad económica.

En los últimos 20 años, los programas de protección social se han extendido rápidamente en los países en desarrollo, llegando a 2 100 millones de personas, gracias a la asistencia social, los seguros sociales y las intervenciones en el mercado laboral. Sin embargo, hoy solo el 36 % de la población mundial recibe algún tipo de protección social. La mayoría de las familias que no se benefician de los programas de protección social vive en zonas rurales de los países en desarrollo. Son productores de subsistencia, agricultores familiares o trabajadores agrícolas sin tierra que dependen aún de sus propios recursos y redes para gestionar sus medios de subsistencia y hacer frente a los riesgos.

Sin embargo, ya que los recursos y redes de los que dependen son con frecuencia insuficientes para resistir los impactos climáticos, estos hogares suelen elegir estrategias de subsistencia que renuncian a ingresos para asegurar su supervivencia. Cuando se producen las crisis, a menudo se ven obligados a hacerles frente en formas que aumentan su vulnerabilidad o socavan su capacidad futura de generación de ingresos. Aunque la agricultura desempeña un papel clave en la erradicación de la pobreza y el hambre, en estas circunstancias ofrece poco por sí misma como camino para salir de la pobreza.

La protección social hace más que aliviar el hambre y la pobreza Muchos países en desarrollo están reconociendo cada vez más que es necesario adoptar medidas de protección social para aliviar las privaciones inmediatas de las personas que viven en la pobreza y para evitar que otras caigan en la pobreza cuando se produce una crisis. Los hechos demuestran que cuando los hogares rurales pobres cuentan con asistencia social, son más capaces de gestionar los riesgos y las crisis; se sienten más seguros a nivel financiero y perciben su horizonte de tiempo más largo, tienden a aumentar sus inversiones en activos agrícolas y desarrollan medios de subsistencia más rentables.

El aumento del poder adquisitivo generado por las transferencias en efectivo o los ingresos adicionales que aportan los programas de protección social, aumentan la demanda de bienes y servicios producidos en el país, beneficiando a la economía local y, al hacerlo, contribuyen a un círculo virtuoso de crecimiento económico, reducción de la pobreza y mejora de la seguridad alimentaria. Al proporcionar apoyo financiero o en especie a los hogares pobres y vulnerables, los programas de protección social ayudan a los pobres a superar las limitaciones de liquidez y crédito y a gestionar riesgos que de otro modo podrían disuadirles de perseguir una mayor rentabilidad. Los programas de protección social -como los proyectos de obras públicas-, pueden elevar los ingresos agrícolas e impulsar la productividad agrícola a través de mejoras en las infraestructuras, los suelos, la gestión del agua, y la conectividad con los mercados y el acceso a insumos de mayor rendimiento. Los programas de transferencia de efectivo en África conducen a aumentos en la actividad económica del hogar, especialmente en aquellos encabezados por mujeres. Los estudios realizados en varios países -entre ellos Etiopía, Lesotho, Malawi y Zambia- han concluido que los programas de transferencias de efectivo están contribuyendo sustancialmente al aumento de las inversiones en insumos y aperos agrícolas, y en activos como el ganado. Como resultado, aumenta la producción familiar, lo que contribuye a un mayor y más variado consumo de alimentos. En los países donde las mujeres tienen un acceso limitado a la tierra, servicios financieros, tecnologías y mano de obra, los programas de protección social pueden suponer una gran mejora, en particular, mediante la prevención de la malnutrición materno-infantil. Por otra parte, se ha demostrado en repetidas ocasiones que las intervenciones de protección social tienen un mayor impacto en la educación, la salud y los resultados nutricionales cuando las mujeres son las beneficiarias directas.

¿Qué es la protección social?

La protección social es una combinación de políticas, programas e intervenciones que tienen como objetivo proteger a las personas pobres y en situación de inseguridad alimentaria y sacarlos de la pobreza y el hambre. A través de diversos programas que proporcionan apoyo financiero o en especie a las personas pobres y vulnerables, la protección social aumenta sus ingresos, capacidades y derechos.

Los programas de protección social se clasifican de forma general como:

  • Programas de asistencia social: transferencias públicas que pueden ser de dinero en efectivo condicionadas o no condicionadas, o transferencias en especie, o programas de obras públicas.
  • Programas de seguros sociales: financiados normalmente con las contribuciones de los empleados, empleadores y del Estado. Estos sistemas permiten a las personas estar protegidas contra los riesgos (enfermedad, accidentes, etc.) poniendo en común recursos entre un número mayor de individuos u hogares que están expuestos de manera similar.
  • Programas de mercado de trabajo: proporcionan prestaciones por desempleo, desarrollan habilidades y mejoran la productividad y la empleabilidad de los trabajadores.

Con información de FAO

http://www.fao.org/home/es/

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